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ROCK FUERTE EN NICETO CLUB

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Nota: Pata Marsilla / Fotos: Luguedo.

Benegas y Comotto, los guitarristas del Indio, se presentaron con sus respectivas bandas en el evento llamado Noche de Reyes. El recinto de Palermo lució colmado y se rindió ante los maestros de las seis cuerdas.

Vamos a invitar a Gaspar a tocar unos temas” anunciaba Baltasar al frente de su quinteto electro-rock. Finalmente llegaba el momento del tributo al rock nacional que habían anunciado como cierre del show. Ya entrada la madrugada del sábado, el público que había permanecido expectante durante los sets de La Mono y el grupo de Comotto encontraba ahora la excusa para abandonar su quietud y despegar del suelo tras escuchar la introducción de Wild honey pie que marca el inicio del himno ricotero Masacre en el puticlub.

Ohh vamo Lo’ Redo’” subía el coro hacia el escenario, donde era recibido entre risas y el punteo de la melodía por parte de Benegas. El ritmo de bajo frenético que desata Mejor no hablar de ciertas cosas llevó a Niceto de vuelta a los 80 de la mano del caos ordenado que llevaban a cabo los siete músicos que pisaban el entablado. Los solos, primero a cargo de Gaspar y después en clave scratch por parte del saxofón de Charles Bardon, coronaron una versión tan precisa como potente que mostraba un Baltasar sin miedo a realizar su propia interpretación de la performance de Prodan. “Gracias Luca, gracias Luca” con emotividad por parte de Comotto volaba la imaginación (una vez más) preguntándose en qué andaría el líder de Sumo si aún estuviera por acá.

Mientras la banda de Baltasar volvía a dejarle lugar a La Mono, ambos violeros avisaban que tenían que vaciar el lugar rápidamente tras terminar su set y cruzar al bar de enfrente “ahí podemos charlar, sacarnos fotos… ponen Los Redondos”, seguían riendo los amigos que la música unió hace más de 15 años. Sucio y desprolijo sonó con la potencia y la precisión que fueron constantes durante toda la noche. “Están por ahí el batero y el tecladista de Los Fundamentalistas… queremos invitar a Sergio Colombo”. El saxofonista de El Natty Combo (de una amplia trayectoria que incluye participaciones con el Indio Solari) se sumó para una impecable versión de El arte del buen comer.

Pabellón séptimo cerró la noche que había iniciado Charles Bardon (“un gran artista, una sorpresa para mi” había declarado Baltasar) seguido por La Mono. No líder abrió la lista de la banda de Benegas: un power trío con muchos cambios de ritmo que parten del rock para explorar variantes blueseras y hasta cancioneras, volviendo a aterrizar siempre en el género inicial. Ramiro López Naguil sostiene la base en la batería con sobriedad y muchísima precisión, mientras que el bajo de Lucas Argomedo llena los espacios justos para que se luzca Gaspar con las melodías que canta y que toca, muchas veces haciendo gala de ambos talentos en simultáneo.

Semidios y sus aires de reggae suenan radiales al punto de que el propio cantante bromeó diciendo “este es el hit del verano pasado pero salió este invierno”. “Gracias a ustedes que pagan la entrada y nos llenan de energía, jamás pensé que la segunda fecha en Capital iba a ser esta” ilustró el guitarrista con sincera humildad.

La banda de Baltasar salió a prender fuego el escenario desde el minuto cero. Su líder apareció enfundado en una camisa blanca con detalles plateados y sus característicos anteojos de sol. La banda reúne una excelente selección de músicos locales: Esteban Tereschuk en bajo, Rafael Franceschelli (Rafunk) en sinte, Sebastián Iriarte (Sr T y los Tábanos) en guitarra y Juan Pablo Alfieri (Todo Aparenta Normal) en batería. La propuesta de sonidos explora blues, disco, electro-rock y hasta se deja llevar por fraseos de rap en Milestones.

A pesar del aturdidor nivel de decibeles, desde el público se escuchó un grito pidiendo subirlo: “más volumen no, que está mi vieja” respondió el frontman con soltura. “Estamos muy agradecidos de poder estar en este templo del rock. Y del pop también, ¿por qué no?”. Sus palabras reflejan sus raíces del mismo modo que vuelven a poner como protagonista una unión de géneros que se veía imposible en algún pasado. Bastaba con repasar la composición del público: un muchacho con el pelo teñido de blanco, corte de pelo a la moda y uñas pintadas de negro estaba parado detrás de un rolinga adulto de esos que casi no quedan; un joven con una porra setentosa y lentes de sol estaba rodeado de muchachas que parecían estar haciendo la previa para seguir la noche en el mismo barrio; la postal definitiva mostraba una remera de Faith no More al lado de una del Indio Solari.

Los melómanos incurables, las huestes ricoteras, los músicos emergentes y los no tanto, parejas y hasta la propia familia de los protagonistas. Gaspar Benegas y Baltasar Comotto se reunieron en una noche para mostrar las variadas caras que presenta nuestra escena rock actual. Ja ja, qué fuerte lo de Niceto Club

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